las pérdidas de la EUROCOPA

Será un éxito económico”, decía el canciller austriaco Alfred Gusenbauer antes de empezar. Se frotaba las manos pensando en los números calculados: 13.400 puestos de trabajo y 640 millones de euros directos en ganancias.
Además, Austria esperaba, según informes del gobierno, un beneficio total de 1.100 millones de euros (casi 1.700 millones de dólares), y Suiza, de 1.500 millones de marcos suizos (925 millones de euros).
Algunos expertos ya habían avisado que la valoración oficial de los políticos era demasiado optimista, por las enormes cifras para la construcción o renovación de los ocho estadios e incluso calculando la inversión posterior para reducirlos, sobredimensionados para las necesidades reales tras la Eurocopa. Sólo en Austria el gobierno federal invirtió, según Gusenbauer, 133 millones de euros (205 millones de dólares) para los estadios de Viena.
A horas que se acabe el torneo todavía no hay balances oficiales, pero muchos hacen números y, dependiendo del sector, festejan como si estuvieran en la final, o piensan como salvarse del descenso.
El gran ganador de la Eurocopa 2008 es el sector de la construcción. También el publicitario, el logístico, el de eventos, telecomunicaciones y el Estado cuentan cifras positivas.
Pero la lluvia persistente en la primera semana le arruinó el negocio a los empresarios turísticos, que nunca llegaron al número esperado. Los espacios para los hinchas, patrocinados por un gran banco suizo, no se llenaron casi nunca, y muchas veces quedaron vacías las butacas por diez euros.
En Klagenfurt incluso ya se cerró una de esas zonas, mientras que en otras “millas del aficionado” sólo se encontraban unos 150 fanáticos después de la eliminación de Austria de la Eurocopa. En Viena incluso, 20 de 86 puesteros devolvieron su licencia después de pocos días. “Las grandes empresas de turismo que hicieron reservas para grandes contingentes las cancelaron poco antes del inicio de la Eurocopa”, señaló un portavoz del Ministerio de Turismo.
Viena sufrió doblemente esa situación. No sólo muchos turistas normales decidieron no visitar la capital austríaca durante este mes: también se suspendieron los congresos internacionales, que normalmente atraen a miles de personas a la ciudad. El resultado: los restaurantes y las tiendas están semivacías. (En base a DPA)
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