Verguenza uruguaya: campeón de 1950 vende trofeo para sobrevivir

En el Departamento de Préstamos Pignoraticios del Banco de la República está expuesto para remate un trofeo que recibió Alcides Edgardo Ghiggia, crack del fútbol uruguayo. Se trata de un premio que le otorgó el fútbol italiano en el año 2006, en reconocimiento por su actuación como leyenda del fútbol mundial. Su precio base de venta es de 510.000 pesos uruguayos. Ghiggia explicó que su decisión tiene dos motivos: la seguridad, “porque es muy valioso y es un peligro tenerlo en casa”, y porque con el dinero que obtenga de la venta piensa construir una casa en un terreno que compró en Las Piedras, pero advirtió que si no se llega a esa suma, o más, se queda con el trofeo.
Alcides Edgardo Ghiggia (81), ídolo uruguayo y autor de uno de los goles más importantes de la historia del fútbol mundial, puso a remate en el Banco República uno de sus más valiosos trofeos. Se trata de un premio que le fue otorgado el 28 de julio de 2006 en Mónaco, en reconocimiento a su actuación que lo perpetuó como una leyenda del fútbol mundial de todos los tiempos.
El fútbol italiano fue el que concedió a Ghiggia este trofeo, llamado “Golden Foot”, en homenaje a uno de los más importantes goles de la historia del fútbol mundial, perpetuado en la final de 1950 en el estadio Maracaná.
Ghiggia dijo a El País que si bien tiene guardados una gran cantidad de premios recibidos a lo largo de su exitosa carrera futbolera, este es el primer trofeo que pone a la venta. Que lo vende por seguridad, porque “es muy valioso y es un peligro tenerlo en casa”, y porque proyecta construir una casa para su familia en un terreno que compró en la ciudad de Las Piedras, donde reside. También comentó que “siempre, aunque no se quiera, cuando uno no está comienzan los problemas en las familias por ver quién se queda con qué. Además mi mujer es muy joven (35 años) y tengo hijos también. Uno tiene que pensar en dejarles algo, no es que necesite la plata, no estoy apretado económicamente”, aseguró.
Según el propio Ghiggia, el trofeo es muy valioso, no sólo por su importancia sino también porque es de oro. Su precio base es de 510.000 pesos uruguayos.
“Yo marqué la base, si no ofertan eso o más, me lo quedo”, dijo, pero su aspiración es obtener unos 35 mil dólares.
En 1948, Ghiggia llegó a Peñarol y al año siguiente ya se consagró campeón uruguayo con la camiseta amarilla y negra. Su excepcional habilidad y velocidad lo llevaron muy rápido a la selección nacional. Luego del triunfo de Maracaná -donde convirtió el gol de la victoria de Uruguay sobre Brasil- volvió a Peñarol y en 1951 ganó otra vez el Campeonato Uruguayo. Ya entonces cobraba muy buen dinero.
En 1953, Ghiggia dejó Peñarol para ir a jugar a la Roma de Italia. En aquella época, muy pocos futbolistas sudamericanos eran contratados en Europa, pero después de Maracaná, él era una figura de prestigio y reconocimiento mundial. Estuvo nueve años en Italia: ocho temporadas con la Roma -con la que ganó una copa europea- y una en el Milan -con el que fue campeón italiano. “Allá ganaba más”, señaló en una de las pocas entrevistas que ha concedido en Uruguay. “En dos años hice doce millones de liras. No sé cuanto era, pero sé que me favorecía”.
POLÉMICA. Varios lectores de El País digital opinaron sobre la decisión de Ghiggia de rematar su trofeo. Uno de ellos, apodado “Tradicional”, opina: “Creo que es un acto de estricta justicia. Su gol le ha hecho más propaganda al Uruguay que todos los presupuestos de turismo juntos en el tiempo. Dentro de poco será tarde y pasará injustamente las mismas apreturas que pasó Obdulio”.
Otro lector, “uruwal”, escribe: “Hay que leer muy detenidamente las palabras del señor Ghiggia. Una de las cosas más importantes que dice es que si no se vende en el dinero que él pide se queda con el trofeo, por lo cual creo que lo de la seguridad es relativo. También se podría mirar como una falta de respeto a quienes le concedieron el premio, pero bueno, a veces uno opina equivocadamente porque mezcla la calidad profesional con la humana y no siempre se corresponden, sea este o no el caso”.
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