Guzan con la Nº1 de EEUU
Brad Guzan ha saltado hace muy poco a la palestra del fútbol estadounidense, pero el corpulento guardameta ya ha empezado a suscitar comparaciones con el número uno del Everton, Tim Howard, y con su tocayo Brad Friedel, el eminente portero estadounidense radicado en Inglaterra a quien estudiará de cerca cuando vaya a jugar a su nuevo club, el Aston Villa.
Guzan, 23 años, oriundo de Illinois, tuvo poco trabajo en el estreno de Estados Unidos contra Japón el 7 de agosto en Tianjin, un guión que al cancerbero de 1,93 metros de estatura le gusta mucho interpretar.
“Para un guardameta, mantener la portería a cero siempre es fantástico”, señaló el viernes de camino a la ceremonia de inauguración oficial en el Nido de Pekín. “Pero no tuve mucho que ver con eso, la verdad, porque creo que no hice ninguna parada de mérito en todo el partido”.
Sin problemas
El hecho de que Guzan, que ha pasado dos efervescentes años en el Chivas USA, tuviera sólo un par de sustos en su debut olímpico, se debió principalmente a la excepcional actuación del diestro cuarteto defensivo integrado por el veterano Michael Parkhurst (Revolution de Nueva Inglaterra), su socio internacional Maurice Edu, el lateral zurdo Michael Orozco y el potente Marvell Wynne por la banda derecha.
“Los cuatro defensas que tengo delante de mí tienen tanta confianza con el balón y una visión del juego tan buena que facilitan mucho la labor del portero”, añadió Guzan, que se confiesa encantado de ir a jugar a la Premier League inglesa enfundado en la camiseta del Aston Villa después de los Juegos Olímpicos.
Los cuatro magníficos de la línea de retaguardia no se limitaron a cortar los rápidos asaltos de los japoneses por los flancos, sino que se lanzaron al ataque con igual valor.
“También saben atacar”, señaló Guzan con admiración, en referencia obvia a las incursiones ofensivas tanto del hábil Orozco, que desempeña su oficio en el San Luis FC de la primera división mexicana, como a la potencia y la velocidad por el carril derecho de Wynne, que fue el creador del único tanto del partido. “Marvell hizo todo el trabajo duro en nuestro gol, al desgastar a su marcador y centrar el balón para que alguien lo aprovechara”.
En este caso fue el trabajador centrocampista Stuart Holden, y no uno de los relumbrantes delanteros estadounidenses como Brian McBride, Jozy Altidore o Freddy Adu, quien se encargó de enviar el balón a la red. Ahora los estadounidenses dominan el grupo acaso más difícil del Torneo Olímpico de Fútbol masculino.
“Sabemos que son un equipo muy bueno”, comentó Guzan acerca de la escuadra holandesa repleta de estrellas que empató a cero con Nigeria en su primer choque. “Vamos a ver el DVD (de los holandeses), vamos a eliminar los pequeños fallos que cometimos contra Japón, y estaremos listos para saltar al campo”.
Información de primera mano
El guardameta también reveló a FIFA.com el arma secreta de Estados Unidos en su afán por vigilar de cerca de Royston Drenthe, Ryan Babel y el resto de los campeones europeos: un tal Michael Bradley. El internacional absoluto e hijo del actual seleccionador nacional de Estados Unidos, Bob Bradley, ha jugado los dos últimos años en Holanda con el Heerenveen.
“Por supuesto que Michael nos dice con quién tenemos que tener cuidado y nos enseña un poco cómo jugarán los holandeses”, admitió Guzan, que ha servido ocho veces en el primer equipo de su país. “Pero si no supiéramos ya lo dura que va a ser esta prueba, estaríamos en un buen lío”.

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